
| Reflexiones |
| Jueves, 07 de Enero de 2010 10:43 |
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Provocar, mantener y acrecentar el gusto por las materias que se estudian debería ser el gran empeño del profesor para que sus alumnos logren un auténtico aprendizaje. La nota, la buena nota, no debería pasar de ser un simple reconocimiento exigido por el sistema de estudios, pero en ningún caso tendría que imponerse al gusto por aprender. Aunque el conocimiento que adquiere el alumno escuchando la exposición del profesor o leyendo los textos indicados en la bibliografía le sea muy atractivo y despierte ese gusto, es mayor, harto mayor, el placer de ser el descubridor mediante el esfuerzo personal. Según esto, la búsqueda del conocimiento debe verse como una aventura cuyo resultado será el hallazgo y este proporcionará un placer superior. |